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Pranayama - El poder de la respiración


Tu respiración, una verdadera amiga y compañera en la vida.


Pranayama es la respiración consciente, es la percepción consciente de la respiración. Según la filosofía del Yoga, nuestra respiración, el prana, no es sólo fuerza vital, sino la expresión directa de nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestra condición mental, física y espiritual.


Observar nuestra respiración significa reconocer nuestra respiración y reconocernos a nosotros mismos.


Nuestra respiración es siempre fresca. Son nuestra mente y nuestro cuerpo los que se cansan. La tensión y la relajación del cuerpo y la mente influyen en la profundidad, el ritmo y la calidad de la respiración. Y viceversa: la respiración consciente influye en la tensión y la relajación del cuerpo y la mente. Los músculos relajados, la piel tersa y los sentidos aliviados provocan una respiración suave y profunda, y respirar suave y fácilmente relaja nuestros sentidos, emociones, músculos y

piel.


Savasana debe ser ejecutada de tal manera que salgamos como un nuevo ser. Puesto que nuestro cuerpo celular, los nervios, reciben un buen baño de oxígeno puro, con pureza desde el interior, que nos permite alcanzar la experiencia de bienestar.

 

Región lumbar


Cada parte de la columna toca el suelo gradualmente, la lumbar está siempre dentro como cuando se imprime con tinta, cada parte del papel se enrolla sobre el rodillo tintado y el papel absorbe la tinta. Esta es la acción que tenéis que llevar a cabo cuando rodáis hacia atrás: cada porción de la columna desciende gradualmente, vertebra a vértebra, hasta tocar el antideslizante. Si lo haces rápido, la región lumbar se eleva. La parte complicada está a partir de la zona dorsal hacia abajo, hasta la lumbar- tienes que apoyar la región lumbar correctamente. Sentados y apoyados sobre las manos, ir flexionando los codos. Toma el tiempo necesario para aseguraros de que la región lumbar está descendiendo adecuadamente.


Tenemos que entender como acostarnos en un plano por ejemplo, una cama no tiene una altura diferente en la cabeza que en los pies, toda la cama está en el mismo plano. De la misma manera, si enseñas a en principiante, no le deis un soporte enseguida. Dale el soporte solo cuando haya un problema, como una enfermedad, asma, tos, problemas de garganta, problemas de corazón, etc. Luego, tienes que aprender a estirar las piernas de una en una, despacio, sin acortar las lumbares, porque cuando se estiran las piernas, las lumbares se acortan. Tenéis que ver que la linea de nuestra cintura, especialmente la parte carnosa de las nalgas, el sacro- todo eso, se estira. Las lumbares permanecen abajo y se alargan desde ese lugar.

 

La posición de la cabeza


Coloca la manta para dar altura a la cabeza, si nuestra garganta está tensa, dobla la manta por la mitad dos veces, si la garganta no está tensa, entonces dóblala solo una vez. Ajusta la parte posterior de la cabeza, con la parte inferior del cráneo alejándose del cuello, y la parte posterior del cráneo ligeramente alejada, la cabeza debe mantenerse apoyada. Posiblemente, estas acostumbrados a alargar la nuca con demasiada fuerza, lo que endurece el mentón. En vez de crear un cierre en el mentón, tienes que darle espacio, así que mantén el mentón pasivo y ligeramente alejado de la garganta.


El flujo debe dirigirse hacia las piernas. No debes hundir el mentón.

 

La posición de los hombros


La segunda parte llega cuando alargas los brazos hacia los lados y hacia abajo desde los hombros. Los omóplatos y los trapecios tienen que descender, para dar espacio al cuello; sin embargo, al realizar este ajuste, no hay que olvidar las lumbares, para que no se contraigan. Por eso, me sorprendo cuando la gente va a Savasana sin pensar. Debes tener estas sensaciones en mente: las sensaciones de un Savasana adecuado para que, si hay una pequeña alteración, te puedas dar cuenta de que algo está yendo mal.


También, puedes elevar la cabeza. Mira nuestro cuerpo, observa si estáis ladeados en el antideslizante y ajustas-esa es la segunda parte. Esto es una molestia, pero es con el fin de ajustarnos: si las piernas se han ido hacia un lado, tenéis que elevar la cabeza, mirarlas, ajustarlas y luego volver a acostarnos sobre la espalda.


Nuestra mente debe fluir con las lumbares: Observa si nuestras nalgas, la zona lumbar, y en especial la zona de L3-L4, debería abrirse más hacia los lados. Esta es el área en la que la gente, normalmente, se queja más de dolor de espalda. Esta área debe protegerse en Savasana de una manera correcta. La L1 tiene que mantenerse dirigida hacia las dorsales inferiores, y toda la charnela dorsolumbar debe abrirse lateralmente.

 

La posición del pecho


Cuando estas tumbados así, es posible que encontréis otra molestia: que el pecho o el esternón se estén hundiendo. Las nalgas deben ir hacia abajo. Si eso no es posible, flexiona las piernas y, manteniendo las piernas de esta forma, eleva las dorsales y reajustad la región lumbar. Esta es la tercera parte del ajuste corregir la región lumbar. Luego, estira las piernas gradualmente de manera que nada se perturbe.


No debería haber ni inactividad, ni falta de libertad en el pecho.

 

La posición del nabhi


El nabhi está ligeramente por debajo de la región del ombligo, esta es la zona desde la que la energía fluye hacia el resto del cuerpo. Por eso, el ombligo es considerado el chakra que proporciona conocimiento sobre todo el cuerpo, es el centro desde el que se siente todo el cuerpo.


Igual que un barco en el océano necesita un faro para ver si va en la dirección correcta en el agua, el nabhi es el faro en el centro que muestra, a todo el océano del cuerpo, que estás exactamente en el centro y que tú energía se expande por todas partes.


Corregir el desequilibrio del ombligo tiene menos que ver con el proceso respiratorio que con mantener el ombligo como el centro. Deberias ser capaces de abrir el pecho, estirar las piernas, ajustar la manta de la cabeza, todo, desde el ombligo como centro. En cualquier alineamiento o estiramiento que se requiera, el ombligo debería estar en el centro. Una vez entendido esto, si ves que hay que hacer ajustes, incluso después de acostados, hagalos, pero preservando la zona lumbar hacia abajo.


No quiero decir ombligo, el ombligo es más una parte del cuerpo externo, pero no es a lo que se refieren los yoguis cuando dicen ombligo. El ombligo, el centro que conecta el abdomen y la columna es donde se genera la energía tanto para yoga.


El nabhi debe estar en el lugar correcto. No solo se refiere al ombligo que veis fuera de la piel, sino al interno, que tiene una gran conexión con nuestro nacimiento. Por favor, entended esto.

 

Pranayama y Savasana

Acostados. Liberad la región de la cintura, alargando las lumbares. Las nalgas y la cintura seguirán a las piernas, el abdomen seguirá a la región espinal elevándose ligeramente. Manten la cabeza apoyada. Con ese alargamiento, si surge alguna duda en relación con las lumbares, si observas que las lumbares suben, se invertirá todo el flujo. Si las lumbares se elevan y el abdomen se dirige hacia las piernas, la columna se contraerá; no vas a ser capas de abrir el pecho y la presión de vuestro cuerpo interior se dirigirá hacia la cabeza. Por tanto, estas partes deben ajustarse correctamente.

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